¡Están hechos unos cocinillas!
Bueno, en realidad solo algunos. Otros no sabían ni cuál era la yema y la clara del huevo.
Pero lo más importante es que una vez más los everos dieron rienda suelta a su imaginación, la improvisación como base fundamental de la actividad, por supuesto bajo las enseñanzas y la supervisión de Rosa, Mati y Carlos.
Ahora a practicar en casa.